Raúl, Presidente de la Asociación de Hoteles de la Riviera Maya
En las costas de México, el turismo es parte del corazón de la vida diaria. Va más allá de ser una actividad económica; es algo que se siente en las calles, en los mercados, en los muelles y en las conversaciones de quienes viven ahí. Cuando un crucero arriba al puerto, llega más que un grupo de visitantes. Llegan posibilidades.
Mi relación con el turismo es tanto profesional como profundamente personal. He pasado muchos años involucrado directamente en el sector, primero como operador y luego como propietario de un hotel, lo que me ha permitido conocer de cerca los desafíos y, sobre todo, las oportunidades que crea el turismo. Esa experiencia me ha enseñado que el impacto del turismo no se puede medir solo en números, sino en lo que hace posible para las familias y las comunidades.
Cuando los cruceros llegan, comienzan días buenos para las familias que dependen del movimiento en los puertos. Ya sea quienes preparan comida desde temprano, quienes ofrecen recorridos o quienes abren sus pequeños negocios con la expectativa de recibir a alguien nuevo. El turismo de cruceros se ha consolidado como una fuente estable de ingresos y como un apoyo real para miles de hogares mexicanos que encuentran en esta actividad estabilidad económica. Para muchas familias, esos ingresos se traducen en lo esencial: pagar la renta sin atrasos, llenar el refrigerador, comprar útiles escolares, cubrir gastos médicos o simplemente tener un respiro financiero después de semanas difíciles.
En 2025, se registraron 10.1 millones de excursionistas en crucero, generando una derrama económica de 847.9 millones de dólares, ambos por encima de los niveles previos a 2019. Estos números significan más oportunidades y más estabilidad para las familias mexicanas que dependen de esta actividad. El turismo de cruceros proveé más de 12,000 trabajos en diversos puertos alrededor del país, siendo un motor vital de crecimiento para jóvenes, mujeres, artesanos y guías. Ellos no solo encuentran en esta actividad una forma de compartir sus raíces, sino que también reciben ingresos que son, en promedio, un 60% superiores al salario mínimo. Al final del día, esto se traduce en tranquilidad para los hogares y un mejor futuro para las próximas generaciones.
A lo largo de mi trayectoria, he tenido la oportunidad de ver esta dinámica desde distintos ángulos. Fui dos veces Presidente de la Asociación de Hoteles y Servicios Turísticos del Centro y Sur de Quintana Roo, representando a los hoteles del sur de Quintana Roo, una región donde el trabajo conjunto entre sector privado, comunidades y autoridades es clave para que el turismo avance con orden y visión de largo plazo. Más adelante, desde el ámbito público, me desempeñé como Subsecretario de Turismo y posteriormente como Secretario de Turismo, lo que me permitió participar en la planeación de destinos y en la construcción de políticas que buscan que el turismo sea un motor de desarrollo sostenido.
Esa combinación de experiencias me ha llevado a una convicción clara: cuando el turismo se gestiona con reglas claras, integración local y planeación, se convierte en un aliado estratégico para los destinos. No solo impulsa la economía, también fortalece a los negocios locales, genera empleo y permite que las comunidades construyan proyectos de vida en su propio territorio.
Welcome Ashore México impulsa precisamente ese modelo, uno que pone en el centro la integración natural entre el turismo y la comunidad. Creemos profundamente en lo que el turismo puede representar cuando se hace con responsabilidad, colaboración y una mirada humana. Esa es la base sobre la que miles de familias en México siguen construyendo su historia, con el turismo de cruceros como un aliado que acompaña su crecimiento y abre nuevas posibilidades para las generaciones que vienen.
